viernes, 15 de octubre de 2021

SINFONÍA DE GATOS Y OTROS VUELOS NOCTURNOS

 

SINFONÍA DE GATOS Y OTROS VUELOS NOCTURNOS


La noche es uno de esos rincones en el que te sientes cómodo; es el lugar en el que te buscan las historias para acompañarte.

La noche es el viento que arrastra las ideas, te persigue y crea remolinos que se quedan revoloteando en tu cabeza.

La noche también es sinfonía. Notas melódicas que se alternan con el silencio de las estrellas.

Hace poco pasó el viento, me llevó a un vuelo nocturno, y escribí en un papel lo que la noche me ha contado.


Disponible en Amazon libros. Versión ebook y tapa blanda.


MONOTONÍA VS TRASCENDENCIA


 MONOTONÍA VS TRASCENDENCIA


Son 11 historias de distintos matices; en cada una de ellas anida algo bello y fundamental.

Con sus disonancias y sincronías este libro nos insinúa que cualquier momento es ideal para emitir nuestro dulce canto y con ello revelarnos al mundo como seres trascendentales.

Monotonía VS Trascendencia tiene varias referencias de la gente y de las calles del Estado de Morelos; ahí se fraguaron las páginas de esta obra.

Disponible en Amazon libros. Versiones ebook y tapa blanda.

PLACER Y TEDIO

 



PLACER Y TEDIO



"Querer estar contigo hasta la muerte; al día siguiente no querer ni verte". Epifanías, agonías y férrea devoción.

Nos balanceamos entre tantas emociones que en ocasiones resulta inevitable volcarse hacia un extremo...solo para reiniciar y transitar de nuevo entre el amor y el desamor; el entusiasmo y el aburrimiento. El placer y el tedio, esos sentimientos que decoran nuestras historias, porque decididamente: ¿Qué es lo que somos después del amor?

Disponible en Amazon libros. Versiones ebook y tapa blanda.


viernes, 18 de junio de 2021

PLACER Y TEDIO

 



¡Con mucha felicidad les presento mi primera obra publicada en amazon! Versiones en ebook y libro de tapa blanda. Es una compilación de 25 poemas, 23 de ellos inéditos, ya disponible para su compra en linea.

Más allá de la crítica y de los resultados; estoy muy contento con el trabajo realizado. Sé que valió la pena.

Acá el enlace para su adquisicíon :

https://www.amazon.com.mx/dp/B097CFDJ6V



sábado, 14 de noviembre de 2020

CARTAS ARCANAS III (CICLOS)






Naho, Mich y Pame:

A lo largo de estos años ustedes se han preguntado esporádicamente el porqué todo principio tiene un fin y porqué lo que comienza se tiene que acabar.

Eso me recuerda cuando las llevaba a la feria y se subían al carrusel. Elegían el caballo más bonito y mientras daban vueltas en él, su alegría parecía no tener límites...hasta que el operador apagaba el motor del juego porque su tiempo se había terminado...y de ahí venía el desazón, la tristeza por querer dar unas vueltas más... y después otras vueltas más...y cuando nos alejábamos del carrusel parecía que pesaba más el mal rato por haberlo dejado, que la alegría por haber dado vueltas en él. 
Tenían la sensación de haber ganado y luego de haber perdido. Una percepción equivocada, pero normal en nuestra condición humana.

La embriaguez de las cosas nuevas deja la resaca de las cosas que ya no importan. Sea el destino, sea decisión propia, sean las cosas que tarde o temprano se vencen. Dejamos atrás el carrusel, pero ahí estaban esperándonos la rueda de la fortuna, el Ratón loco y el puesto de algodones de azúcar...

Siempre hay algo especial esperándoles y deben de estar listas para no dejarlo pasar.

Un nuevo sol en el horizonte apunta hacia donde la energía naciente no se desvanece.
La confirmación de soltar situaciones vanas que con el tiempo ya no son indispensables nos abre las puertas a ser libres; Libres de estigmas, libres de culpas, libres de sombras.

Las buenas semillas florecen independientes de climas propicios o de temporales.

Increíbles valles son parte del camino, algunos no estarán ahí para siempre; Dejarán huellas específicas y trazarán parte de una historia que por su naturaleza misma cambia, evoluciona,  pero no muere.

No edifiquen castillos tenebrosos dentro de sus corazones.
Cultiven la resiliencia, construyan con valor.

Hay días para la homilía, hay tardes para la humildad y hay momentos para volver a ponerse el traje de Rey.

Todos hemos perdido algo, incluso nos hemos perdido nosotros mismos...Y por eso del desafío de levantar de nuevo la mirada; sacudirse el polvo del camino y sin miedos continuar.

Perder algo es lamento. Soltar algo es catarsis.

El mal trago de los recuerdos amargos es pasajero. La gloria de los bellos recuerdos es perenne.

Ganar, perder y soltar: Son los ciclos de nuestra naturaleza que cambia, evoluciona y no muere. 

Este no es el rincón de los que lloran las derrotas, ni de los olvidados que se difuminan con el tiempo.

Este es el altar de los estoicos, de los que no se rinden. Renacer es la palabra. Los ciclos son los medios para llegar a la eternidad, pero el amor es lo único que nos hace infinitos.

Hoy estamos aquí: Somos el increíble paisaje y los caballos más bonitos del carrusel...
Nos amamos en presencia o en esencia. ¡Qué importa el número de vueltas!

Ya ganamos por el hecho de haber dejado huella, y el tiempo que nos sobra es miel sobre hojuelas si vivimos libres de estigmas, libres de culpas y libres de sombras. 

Nuevamente insisto: Renacer es la palabra: Muten su tristeza en alegría, transformen sus miedos en coraje y muden su odio hacia la paz.

Así que no se preocupen por nada. Los ciclos terminan, pero también comienzan: Ustedes ya lo saben: Cuando una puerta se cierra, otra puerta se abre; después de la tormenta viene la calma...Y nada de eso podrá detenerse jamás, simplemente porque el amor nos hizo invencibles...¡infinitos!

Les dará tanta felicidad descubrir un nuevo sol en el horizonte que apunta hacia donde la energía naciente no se desvanece...













domingo, 28 de junio de 2020

NUESTRO VALS DE LOS NUEVOS TIEMPOS (AQUÍ Y AHORA)



Ven, te invito a bailar. No es muy tarde, aún tenemos visibilidad.
Ven, dame un segundo, aún no nos llega el fin del mundo.

Sujeta mi hombro, tomaré tu cintura; un vals de locura en medio de escombros.
Un, dos, tres... un, dos, tres...flotan en el aire los pies.

Hubieron días que creí fueron tristes, ya habíamos estado confinados antes donde el amor no existe.
Por eso las flores para rendirte honores, y mi osadía para que sonrías.
Por eso el pan dulce porque eres caramelo,
Y las palabras bonitas, porque me gustan tu ojos, tu boca y tu pelo.

Por eso, ven, te invito a bailar. No es muy tarde, aún tenemos luminosidad.
Ven, dame un segundo, aún no nos llega el fin del mundo.
Encuentra el motivo por el que palpitas, descubre la razón por la cual palpito.
bailemos en el aquí y ahora, verás que no hay vals más bonito.

Te llevaré con un suave un, dos, tres... un, dos, tres...dulcemente te agradeceré...
Por lo que vivimos, por lo que sentimos, por nuestros tiempos, por haber coincidido.

Elegiremos nuestra canción, elegiremos nuestro vals, aquella melodía que nos haga suspirar.
Podemos cubrir nuestras bocas, pero no lo que provoca este afán de juntitos bailar.

Tal vez en el mundo no están muy bien las cosas, pero soy tan feliz al decirte que eres hermosa.
La vida ya no parece tan injusta cuando pienso en cuanto me gustas.

Hoy es el momento, cuenta conmigo. Es un privilegio poder contar contigo.
Hubieron otoños que creí fueron tristes, fueron parte del paisaje, hay más días azules que grises.

Por eso ven, te llevaré, como un fino guante me envolveré en tu mano,
en ningún lugar del universo podrá dudarse de cuanto te amo.
Sujeta mi hombro, tomaré tu cintura; un vals de locura en medio de escombros.





sábado, 6 de junio de 2020

CIUDADES ZOMBIES



Esta ciudad parece estar vencida...

No hace mucho tiempo que llegó un nuevo virus destructivo para la humanidad; causando caos, confusión y pánico.

Este pequeño virus borró la vida pública en masas; arrasó con la salud, la estabilidad y la economía.

Borró la sonrisa de la mayoría, ¡Arrasó casi con todo!... excepto con nuestras malas costumbres...no logró arrancar de raíz nuestra esencia maligna...esas malditas ganas de querer estar mal.

Desde entonces, en las ciudades de todo el mundo se pueden ver Zombies con caretas, Zombies con cubrebocas y Zombies con guantes...

Zombies indolentes, Zombies hilarantes; Zombies wannabe...Zombies apesadumbrados, Zombies proletarios, Zombies millonarios...Zombies racistas, Zombies machistas. Zombies Wi Fi...

Dijeron los eruditos y los especialistas que esta conmoción global serviría para cambiar al mundo; pero si nos preguntamos ahora mismo ¿Quienes somos? descubriremos que solamente somos Zombies apesadumbrados contemplando infinitamente nuestros despojos.

Hace unos días leí la triste noticia de otro crimen racista en el país vecino; a pesar del estado de emergencia en el que sobreviven, aniquilaron brutalmente a otro semejante solo por la diferencia en su color de piel: Si no los mata el virus, los mata la violencia...

Y así en latinoamérica. El abuso de poder de la policía deriva en trágicas historias similares. Cientos de crónicas de ultrajes, injusticias y despojos.
Detesto las noticias, porque todas ellas son malas...se supo de una  muchachita violentada en Naucalpan, otro caso similar en Guayaquil, otra más en Medellín...El virus llegó para acabar con nuestra vida pública, pero no así con nuestra crisis de valores que genera decadencia ¿Cuántas veces volveremos a escuchar "Ni una más"?

Está el caso del muchacho humilde que robó unas latas de atún de un centro comercial; descubierto fue apresado y sentenciado a tres años de prisión. Luego, está el caso del millonario clandestino que defraudó al erario público. Pagó su libertad y ya no hubo delito que perseguir. Así es la justicia Zombie.

En teoría, la cuarentena uniría a los que no salieron de casa, pero los mayoría optó por enajenarse en la red. El amor es virtual, la amistad es virtual, la cercanía es virtual. Mirarnos a los ojos ya no es cosa común. La oportunidad única para estar en familia se convirtió en la oportunidad dorada para entregarse al ciberespacio...y está bien, son otros tiempos. Hubo una época romántica en la que de vez en cuando y por medio de cartas -o del pensamiento- la gente se unía, todo era más íntimo...incluso se percibía el amor por medio del aire, de la intuición y de los sueños; la conexión eran el alma y la mirada, ahora solo somos Zombies wi fi y se afianzó esa tendencia.

En el semáforo de la glorieta, los niños piden limosna a cambio de malabares; pero los Zombies indolentes detestan eso, no devuelven la sonrisa, cierran sus ventanillas y prosiguen su camino. Nadie está obligado a aportar, pero la indolencia es una respuesta muy cruel en tiempos de necesidad... Esta tierra de Zombies no merece la pureza de los corazones buenos.

Un día salieron los Zombies wannabe a cantar unidos desde sus balcones: "¡Venceremos a la enfermedad! ¡Solidaridad!"-Gritaban animados-. Pocas horas después esos mismos Zombies -ya al volante- no respetaban el paso del peatón y reñían con los demás conductores por ganar el paso. Y en el supermercado, la pelea por hacerse de un lugar en la fila o acaparar los productos hicieron olvidar su fraternidad.

Se supo de una vacuna creada por alemanes, otra más creada por chinos...los rusos también aportaron su propuesta; y los españoles...Y por más cursi que suene, por más ridículo que parezca; la única vacuna que salvará a la humanidad es el amor, y eso no es inventar el hilo negro; ya lo dijeron de diferentes maneras los Beatles, Buda, Jesús, mahoma, John Lennon, Gandhi y la Madre Teresa. Pero estamos obsesionados por acción o por omisión a que prevalezca ese lado oscuro, esas malditas ganas de querer estar mal.

Somos imperfectos, esa es nuestra naturaleza, sin embargo la evolución tecnológica y científica no fue de la mano con nuestra involución como trogloditas y Zombies bárbaros. Miles de años habitando la tierra no nos ha servido de mucho en el aspecto humano. Decían que la tragedia que trajo este virus consigo serviría para cambiar al mundo y cuidar a la naturaleza; pero si nos preguntamos ahora mismo ¿Quienes somos? descubriremos que solamente somos Zombies apesadumbrados contemplando infinitamente nuestros despojos.






sábado, 2 de mayo de 2020

RELATOS OSCUROS




Sería impreciso al decir cuan silenciosa y oscura era esa noche...

El trayecto a Puebla por la autopista Siglo XXI parece ser interminable. A través del camino los árboles de formas tenebrosas se van quedando atrás muy lentamente y, en el horizonte, la sombra de nuestro padre Popocatepetl exhala una columna de humo en forma de señal, un mensaje encriptado hacia el conejo que habita en la luna.

Las luces del auto son tan tenues...pude prever este momento, pienso con nostalgia en los faros de gas Xenón que debí de adquirir en la promoción mensual de la super refaccionaria. Lograr que el auto no se salga del camino en estas condiciones requiere tener la pericia del capitán del Titanic, pero sin llegar a naufragar.

Todo está tan callado que se puede escuchar el sigilo de los coyotes acechando a su presa.

Antes de realizar este viaje, ya me habían advertido de los inconvenientes de viajar de noche: La poca visibilidad, el acecho del lobo, los cientos de kilometros de carretera desolada sin un alma cercana al perímetro...sin ignorar al aterrador fantasma que -cuentan- se atraviesa en tu camino, ocasionando que salgas de la pista sufriendo un grave percance...

Con esa información quizá poco probable, voy solo en medio de la noche y a mitad del camino.
Procuro no revolucionar demasiado el motor para poder escucharme a mí mismo diciéndome que no tengo miedo...

Quizá sea mi cansancio o la predisposición a creer en las cosas sobrenaturales que ya me habían platicado, pero unos metros a la distancia puedo apreciar la figura de una mujer vestida de blanco flotando sobre el asfalto; un grito desesperado de dolor o un gemido del  viento penetra los cristales del auto.

No se que esperar, que pueda suceder...¿De que se trata enfrentar el miedo a lo desconocido?...
Esta sensación es parecida a la necesidad de aventarse al abismo de un tobogán oscuro: A pesar del riesgo tienes que confrontarlo, cruzar ese tramo y sentir el placer de ver la luz al final del túnel.

A medida que me acerco observo su rostro, y no es de tristeza, es de una belleza indescriptible. No da temor, genera confort. Cómo lo describió Maquiavelo: "Los fantasmas asustan más de lejos que de cerca"

Reflexiono si será una realidad o tan solo es la representación de una metáfora del camino. Tal vez sea un remolino, una breve neblina que caprichosamente tomó la forma de lo que uno desea ver.
¿Será un espectro de Canterville que me llevará de la mano a revisitar mi pasado y me mostrará mi porvenir? ¿Me vence el sueño y es algo onírico?

Atravieso esta proyección que se desvanece; se hacen añicos las profecías de calamidad y no sucede nada catastrófico. Miro por el retrovisor y solo se aprecia sombría profundidad. Sigo el camino trazado y la noche ya se encumbra hacia el alba. Ahora piso el acelerador casi a fondo para imprimir mayor velocidad: Salí vencedor de esta prueba suprema de las carreteras desoladas.

El Popocatépetl  exhala una nueva humareda codificada, en los alrededores se escuchan los ecos del canto del búho impartiendo sus clases maestras. Atrás quedaron las sombras de los árboles petrificados, los espectros del pasado-futuro, y en el horizonte de pronto atisbo las estrellas hacia el oriente indicándome el destino.








domingo, 22 de marzo de 2020

EL TRIUNFO DEL CORONAVIRUS SOBRE LA RAZÓN



Los xenófobos dirán que tenían la razón: Sus propuestas de cerrar las fronteras, de prohibir el paso al extranjero, al inmigrante. Lograr que prevalezca su raza por encima de las demás. Encerrarse en sí mismos envueltos en su bandera de odio. Justificarán así su rechazo al necesitado y al débil. Confirmarán su capricho de levantar muros divisorios; "Si no eres de mi país, no eres bienvenido".

Los protestantes evangélicos dirán que tenían la razón: Los tantos excesos de nuestro mundo convulsionado nos ha llevado a esta nueva crisis. Nos lo venían anunciando desde las épocas de Mahoma, Buda y Cristo. Los signos de los tiempos se están cumpliendo constantemente. Dirán: "Se los veníamos advirtiendo de puerta en puerta y ustedes, necios, jamás hicieron caso, ¡Está en las escrituras!".

Los creyentes de las conspiraciones del fin del mundo dirán que tenían la razón. Dirán que sus teorías de un nuevo orden mundial son ciertas, que los poderosos crean tenebrosamente cada cierto tiempo estas crisis para depurar a la población, para infundir el miedo, para seguir como corderos mansamente en el redil. Sin sublevaciones ni revoluciones. "Así se controla a las masas por medio del temor".

Los ambientalistas dirán que tenían la razón: La contaminación, los incendios forestales, la tala desmedida, la caza indiscriminada y el apetito por los platillos exóticos derivaron en la exportación de los virus animales hacia los humanos. Las nuevas mutaciones y alteraciones biológicas son el resultado de nuestra falta de respeto hacia el medio ambiente.

Los politólogos, opinólogos y partidos de oposición no ayudan en mucho y solo crean mayor caos y confusión. Si fueran expertos en  epidemiología o en economía, estarían en la Organización Mundial de la Salud, dirigiendo y creando estrategias de contención sin recesión económica. Ellos también creen tener la razón...."Deberían esto..." "Deberían aquello..." "Así no..." Desean que suceda lo peor a costa de los demás para después poder exclamar: "Teníamos razón, se los dijimos" "Nosotros somos los buenos... ¡Captemos adeptos... votos!"

Los medios de comunicación creen tener la razón al sobredimensionar el estado de emergencia. Minuto a minuto explotan al máximo la tragedia, desperdician la oportunidad única de hacer consciencia en las masas; no reiteran las medidas preventivas, no subrayan en que debe de prevalecer la disciplina y el orden. Las buenas noticias nunca venden, por eso la insistencia en difundir el caos y los escenarios de terror mundial.

La ignorancia y la estupidez son tan peligrosas como cualquier virus mortal.

No existe un manual para paliar una crisis global. Ni siquiera en las mejores películas de ciencia ficción acerca de pandemias se supo a bien cómo encontraron la solución.

La única verdad expuesta por el momento es que el ser humano es sumamente frágil, hace mucho tiempo que hemos olvidado esto por completo. Un virus puede romper igual al millonario y al pobre. Puede arrasar con las poderosas economías, El dinero y el poder no son garantía de invulnerabilidad.

La humanidad ha sido puesta a prueba varias veces y durante mucho tiempo: La plaga de Atenas, la peste negra, la viruela, el cólera , las gripes...y sin embargo no ha sido por medio de la división y de repartir culpas como se ha logrado salido adelante.

Millones de héroes anónimos que ayudan, aportan y que incluso arriesgan sus vidas en favor de los demás, son los escalones que han llevado a la humanidad a un nivel más alto; al de la empatía, la misericordia y el amor.

La cooperación y la unidad es lo que nos hace fuertes, supervivientes a los eventos catastróficos.

Saber ser humano debería de estar por encima de la mezquindad política, del poder, y de cualquier creencia, raza o bandera.

Quizá esa sea la razón por la cual vivimos esta nueva agitación global; para recordarnos cuán frágiles somos y que olvidando nuestras diferencias, solamente la unión nos hace fuertes.

Una mejor narración del mundo en un futuro siempre es posible.



miércoles, 14 de agosto de 2019

LA DISYUNTIVA DE VIVIR EN UNA CASA A LA ORILLA DEL MAR



Vivir en una casa a la orilla del mar puede ser una especie de auto-sabotaje, se corre el riesgo de que con el paso del tiempo se pierda de vista la descomunal belleza del azul profundo del océano, y que con lo cotidiano se subestime su perpetuo movimiento perfecto- para lo que fue creado-.

Vivir en una casa a la orilla del mar puede desencadenar también la locura del egocéntrico, el que cree que el mar es solamente suyo y no desea compartir la puesta del sol con nadie; una obra de arte universal, patrimonio de las miradas que aprecian los encantos indescriptibles.

Vivir en una casa a la orilla del mar requiere de ser osado, representa el no perderse entre la bruma y el canto de las sirenas. Se necesita también bastante valentía para no asustarse cuando hay mar adentro o cuando sube la marea.

En realidad, vivir en una casa a la orilla del mar no debería de ser tan complicado: Es ser simplemente un amante de lo natural; ni tanta miel, ni tanta hiel. Sin instructivos ni guías para armar. Sin prisas, sin plazos. En sincronía perfecta con la naturaleza. Sumergirse, regocijarse y después de cada día al caer la noche, poder retirarse a dormir con el alma tranquila en santa paz.

Porque al final del camino, el mar siempre estará ahí, aguardando paciente a los turistas y navegantes que viajan con el anhelo de apreciar su descomunal belleza de encanto indescriptible; su perpetuo movimiento perfecto-para lo que fue creado-.

domingo, 9 de junio de 2019

FENG SHUI



La reunión de trabajo terminó con una instrucción precisa de nuestro jefe: "Salgan e identifiquen todo aquello que esté fuera de su lugar, todo aquello que no armonice con el espacio donde laboran , identifiquen lo que desentona...orienten el mobiliario. Adopten al Feng shui como parte de sus vidas".

Abandoné la sala de juntas pensando en lo raro de esa orden: ¿Acomodar qué cosas?... ¿Feng qué?...

Mi escritorio estaba en su lugar, la silla a un lado de él, las persianas cerradas porque en primavera el sol da de frente...La herramienta especial ordenada, los cajones alineados, las macetas con flores lindas bien ubicadas para adornar los sitios carentes de algo...

Analizando, aparentemente todo estaba en su lugar: Los bancos, las rampas, el color de las paredes...

Sin embargo, sentía que algo me hacía falta, tenía esa sensación de que algo no cuadraba. Me esforcé en ver más allá de lo tangible y fue entonces que pude notar en mí lo que antes no era evidente: No sé desde hace cuánto tiempo atrás estaba viviendo descorazonado, encontré mi corazón tirado en un bote de basura, separado en el contenedor de las cosas que no son reciclables.

¿Cuánto tiempo llevaba sobreviviendo así? No lo sé, ese fue el primer descubrimiento de otros tantos; encontré demasiadas expectativas olvidadas en los muros, además de incontables metas personales abandonadas por los suelos.

Vaya sorpresa. Creí tener todo en orden, pero supuse que las dificultades de la vida, los tropiezos y las decepciones habían orillado lenta e inconscientemente a mi corazón a abandonarme, y eso derivó en todo lo demás.

Más allá de creer o de  interpretar correctamente las técnicas del Feng shui, tales como poder calcular las estrellas voladoras o conocer los puntos cardinales por donde fluyen el agua y el viento, me dispuse a reorientar y recomponer internamente las cosas, aún contaba con mi espíritu combativo y la capacidad de creer en lo imposible.

La misión no era fácil, mas era indispensable realizarla en ese momento, pues estaba en vías de convertirme en un autómata, un soldado robot que veía pasar los días y las noches esperando sólo a que llegara el sol del otro día, y la luna del día siguiente, y así sucesivamente...vivir descorazonado ya era tristísimo, no podía continuar siendo un hombre de hojalata caminando por un eterno camino amarillo..

Desalentado me senté en el piso, bajo el marco de la puerta de mi oficina; respiré lento varias veces y comencé- en mi mente- a colocar cada cosa en su lugar. 
Ví pasar mi existencia desde la primera vez que tuve la noción de estar vivo. Momentos buenos, momentos malos, regulares momentos, grandes momentos...
Sentí furor, el aire y el sol que pegan de frente. Me sentí bendecido. Sentí en mis dedos el bombeo de la sangre. Experimenté agradecimiento, logré apreciar la belleza de la vida en todas sus dimensiones.

Íntegramente las situaciones pasadas y presentes y cobraron sentido, la balanza de la vida se había inclinado del lado del perdón, de la abundancia y de la congruencia. 
Todo dolor con el tiempo se supera y se transforma en experiencia. Mi corazón regresó a su sitio y con ello se armonizó lo restante; nuevamente me sentí humano.

La instrucción que dió mi jefe no fue la de hacer una introspección, pero el instinto de supervivencia nos lleva de una cosa a otra.

Es seguro que en un futuro surgirán nuevos inconvenientes, golpes bajos inesperados, tormentas...No importa...queda la enseñanza de que por sobre todas las dificultades, la vida es bella y es un privilegio poder estar aquí. Tomarla tal cual es y disfrutarla en todas sus dimensiones...colocando todo en su debido sitio.













jueves, 28 de marzo de 2019

CANTO SONORO




Quiero decirte que eres la mar:
Inmensa, que no cesa; eres parte de todos.
Quiero decirte que eres deidad:
Incorruptible, sagrada; eres canto sonoro.

Quiero decirte crisol:
Espacio de luz; depuración de metal...eres tesoro.
Quiero decirte que eres terrenal:
Sacrificio y bondad, eres las lágrimas que nunca lloro.

Quiero decirte "chatita"...quiero llamarte mamá...
cada que puedo menciono tu nombre con decoro.

Tu ejemplo me enseñó a no renunciar,
mientras tus brazos me enseñaban a arrullar,
la luna era mi cuna y el sol era nuestro oro.

Quiero llamarte "chatita", quiero decirte mamá...
espacio de luz...depuración de metal...
¡Un canto sonoro!




jueves, 22 de marzo de 2018

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS




No sé bien si fueron tus ojos...
Habrá sido tu blusa verde...
No sé bien si son tus labios...
O es esa mirada tuya en la que suelo perderme.

No sé bien si son tus manos...
O la guerrera que eres...
De ti guardo todo en un jardín,
aquel jardín en el que solías verme.

Quisiera darte todo mi horario...
Todas las rutas de mi itinerario...
Las terapias de mi corazón...
La canción que te conquistó...


Quisiera regalarte flores,
las más bonitas del mes de marzo,
y seguir el camino que transitan
las huellas de tus pies descalzos.

No sé bien si fue tu voz...
Habrá sido aquella, tu falda negra...
No sé bien si son tus futuros besos...
O si es tu paciencia la que siempre me espera.

De ti guardo todo en un jardín;
Tus ganas... tu risa...la silla en la que te sientas...
Tu furor...tu sonrisa...las llaves de tus puertas...
El color...la ilusión...tus huellas que me llevan.
Tu perfume...tus caricias....El jardín de las delicias.









domingo, 7 de enero de 2018

LA CITA MÁS BONITA DEL MUNDO




Después de tres años sin poder verse, María y Pedro se reencuentran en el mercado sobre ruedas de la Avenida Quintana Roo.

Tras saludarse efusivamente, intercambian y actualizan información -desde su salida de la secundaria habían perdido contacto-:
María cumplió dieciocho, trabaja en una fonda cercana a las minas de La Calera. Pedro tiene diecinueve, labora en un taller de cerámica por la zona de Burgos.

Ambos coinciden en la falta de tiempo para realizar otras actividades; su trabajo además de arduo, es muy demandante.
Pedro toma la iniciativa para solicitarle a María una cita, y aunque ella se muere de pena, también desea la propuesta.

A pesar de los compromisos que ambos tienen para ayudar a sus padres -él en un invernadero y ella en labores de casa-, acuerdan de verse en la parada de San Gaspar al día siguiente a las seis de la tarde.

Una cita para acompañar a María en el camión de regreso a su casa es suficiente para que los dos se sientan afortunados.

El sábado por la tarde, ya de regreso en el autobús camino a su casa, muy cerca de la parada y de la hora acordada, María va increíblemente contenta; alcanzó un asiento en la parte de atrás. Va con su rostro pegado a la ventanilla. Trata de distraerse observando a los perros que buscan comida en la basura...mira las mismas calles que ahora parecen ser distintas...mira a los pepenadores encontrar cosas rescatables del suelo, mira al rico tirar lo que le estorba... Ahora hay abundancia y todos son dueños de algo...sin embargo, no puede dejar de sentir un vértigo. Cuando se mira segura de sí misma sobre el  cristal, ensaya una sonrisa luminosa...entonces sus ojos brillan.
Por su mente pasan miles de cosas quizá imposibles para ella, pero que igual son maravillosas.
En un camión repleto de rostros adustos, cansados o descompuestos -cada cual en su propia histeria o en su propio infierno-, María hace la diferencia.

En la parada de San Gaspar, Pedro ya espera el camión en dónde viene María. Sus manos maltratadas sostienen un par de rosas que eligió para ella. Su jornada laboral estuvo llena de la atroz presión de siempre -con el sueldo miserable de siempre-, mas no puede evitar la contradictoria sensación de nervios y de bienestar que le invaden.
Desde el segundo año de secundaria se enamoró de María, y desde entonces tenía el convencimiento de que aquello era algo recíproco, solamente que por falta de tiempo y de espacio nunca se animó a decírselo. Ahora llegó el momento y la oportunidad para poder hacerlo.
Ante los ojos de Pedro pasa caminando algún desvariado maldiciendo incoherencias, a un lado de él se encuentra un maleante esperando el descuido de alguna señora despistada para hurtarle su monedero...Pero para Pedro el día es brillante, está motivado y decidido a que ese brillo no se acabe.

Una vez que el camión llega a la parada, Pedro lo aborda y paga su peaje a un chofer mal encarado que parece estar confinado a renegar de su trabajo.
Ansioso, Pedro se abre espacio entre la gente buscando a María. Ella se alza un poco de su asiento tratando de encontrarlo. El pasajero de la tercera edad que va  sentado a un lado de María, sabiamente comprende la escena; se levanta conmovido y le hace una seña a Pedro invitándole a que ocupe su lugar.

María y Pedro contentos se saludan, se dan la mano y un beso tibio en la mejilla. A partir de eso, se dijeron pocas palabras, (Porque a a veces en el mutuo silencio también reside el amor bien correspondido) se tomaron firmemente de la mano y sintieron el poder inmenso de dos almas por fin emancipadas; Ya nada pudo borrarles la sonrisa. 
Se dispusieron a disfrutar los minutos restantes de su cita sin idealizar el futuro (Porque eso nadie lo tiene seguro, y lo único seguro es el amor puro). Se reacomodaron en sus asientos convencidos de su fortuna y  gozaron del corto viaje más felices que ninguno...

A bordo de un camión viejo y destartalado, repleto de almas adustas, cansadas o descompuestas -cada cual en su propia histeria o en su propio infierno-, María y Pedro hacen la diferencia encontrando en ese contexto la cita más bonita del mundo.










sábado, 21 de octubre de 2017

EL AMOR EN DÍAS DE ESTREMECIMIENTOS



El amor en días de estremecimientos se percibe como un lenguaje mudo de aproximación. Es un deseo sincero de intentar profundizar en un pozo; encontrar el tesoro; Sincronizar las pupilas que compenetran a dos seres...Existe el amor en un abrir y cerrar de ojos.

El amor en días de estremecimientos es un lenguaje de cálida pronunciación. se palpa como una caricia en el alma; Consuela malestares y es un bálsamo que calma. Existe el amor en el abecedario y en el sonido de las palabras.

El amor en días de estremecimientos es valentía. Las catástrofes y las amenazas de guerra se desvanecen o se vuelven menos crueles si antes de pensar en mi, primero pienso en ti.

El amor es empatía, compasión y solidaridad.

El amor se mezcla con el café, con la distancia y con el rodar de las llantas.

El amor es visible en la neblina tempranera y en la repentina caída de cenizas del volcán.

El amor se encuentra en el cansancio, en una larga expectativa y en la letra de una lenta canción.

El amor es tangible en la llanura y en la balanza desequilibrada...El amor habita en donde debe de habitar.

El amor está presente en la luna llena de octubre y en cualquier  parque bajo las sombras de sus árboles.

El amor se encuentra en el rayo y en el trueno...en la gran nube gris que amenaza con llorar.

El amor ronda en el aire y se pulveriza con la lluvia, luego se vuelve río para regresar al mar...Y así se repite el ciclo de la vida en los días de estremecimientos, porque sin el amor, sería imposible el poder subsistir.










viernes, 22 de septiembre de 2017

PREVALECEREMOS



¿Se puede escuchar la tristeza de las calles?... Seguro que sí. La has escuchado a cientos de kilómetros de distancia. La has escuchado a unos cuantos metros de tu casa o de tu lugar de trabajo. La has escuchado dentro de ti en las últimas 72 horas constantemente. La sientes en tu humanidad cuando comes sin hambre y se forma un nudo en tu garganta...Cuando no logras dormir y deseas tener esperanza...Cuando te preguntas llorando el porqué de las cosas.

Colapsamos y volvimos a encontrarnos. Prescindimos del WiFi para mirarnos de frente a los ojos y preguntar sinceramente si la familia y los amigos se encuentran bien. Se desvanecieron las rencillas, los rencores. Hace pocas horas volvimos a ser seres humanos.

Nos incomunicamos tecnológicamente. Solo nos quedaron el pensamiento y el corazón queriendo conectar, hallar una respuesta inmediata de los amados ausentes, deseando tener la certeza de que todo estaba en orden.
Acogimos por un momento a los hijos ajenos como si fueran nuestros, entendimos la desesperación de los padres que trabajan lejos. Nos ofrecimos mutuamente ayuda de todo tipo, la que fuera, Nos aterramos ante el caos y la incertidumbre...nos consolamos nosotros mismos apelando a la misericordia del Creador.

Nuevamente fue la sociedad  - y no el gobierno- la que tuvo que salir a luchar a las calles. El pueblo salió a salvar al pueblo: Primero tú y después yo; hoy por ti y mañana por mi...Y no importa si tienes mucho o tienes poco; lo que se ofrece lleva una fe y una promesa inquebrantable de no dejarnos caer nunca.

La naturaleza que tantas cosas maravillosas nos ofrece, esta vez nos volvió a derrumbar sorpresivamente. Un nuevo golpe masivo en la misma herida. Regresó la tragedia, el coraje y la solidaridad.

Las nuevas generaciones asumieron heroicamente el liderazgo de comenzar a levantar los escombros - aunque ya existían las ruinas literales que han ido dejando los políticos-. Codo a codo, puño a puño, grito a grito. La tristeza y la desolación aminoran cuando el ser humano ofrece su vida a cambio de rescatar a un hermano caído.

Las ciudades lucen derruidas -mas no vencidas-,  la tristeza de sus calles seguirá escuchándose por un algún tiempo. El dolor cala más en la oscuridad de la noche, las horas críticas aún no pasan y será difícil mantener la misma entrega en las semanas venideras; sin embargo, existe la seguridad de que a pesar de los pesares, prevaleceremos.

Prevaleceremos; lo sé porque veo a los jóvenes sin miedo queriendo cambiar el destino.
Lo sé  cuando veo al empresario ayudar desinteresadamente.
Lo sé cuando veo a la población aportar sin reparar en el precio.
Lo sé porque siempre están presentes los que menos tienen, y de entre todos, ellos son lo más nobles y los más solidarios.

Lo sé, porque mi pequeña hija a venido hacia a mi para tomarme de la mano, me ha dicho que ya no me preocupe, que no tenga miedo, que todo estará bien.
Su inteligencia me da a entender que somos arcilla disuelta en el agua y que debemos de emerger sin temores para hacernos más fuertes.

Nuestra tierra y nuestros hermanos caídos en desgracia nos necesitan.
Nosotros necesitamos reconstruir nuestra tierra y ayudar a nuestros hermanos...Porque solamente unidos es como lograremos prevalecer.

domingo, 27 de agosto de 2017

LA IMPORTANCIA DE LAS PIEZAS ROTAS




RODRIGO.

Teníamos tan solo 7 años cuando a mi amigo Rodrigo -Alias "El chivas"- se le ocurrió la brillante idea de jugar una tanda de penaltis en la sala de su casa.

A pesar de la televisión, de los floreros y de las figuras de porcelana cercanas a la portería improvisada, Rodrigo insistió en llevar a cabo tan genial reto.

Me enfundé un par de calcetines en las manos simulando los guantes de un portero profesional,  me dirigí al marco de la entrada a la sala - mi portería-.  Mientras, Rodrigo ya había tomado demasiado vuelo para patear el balón. Corrió desaforado... pateó el balón violentamente, y rompió un florero de cristal por impacto directo; luego ya de rebote tumbo a dos guerreros mandarines y a un colibrí hechos de porcelana.

Cristal y porcelana...decenas de pedazos esparcidos por el suelo...La fúrica  mamá de Rodrigo entró corriendo a la sala con una tabla de madera para castigar a su hijo...Cinco tablazos bien puestos en el trasero del "chivas"...Vi como se rompieron las figuras decorativas, la paciencia de una madre, el orgullo de su hijo, y al final, también la tabla.

Mientras Rodrigo se revolcaba en el piso gritando de dolor, su mamá arrodillada en el suelo reunía las piezas rotas, pensando quizá en pegarlas posteriormente. Yo aproveché la distracción de ambos para salir sigilosamente de su casa.

Poco tiempo después de ese incidente, su familia se mudó de colonia y le perdí la pista; Pasaron seis años para que coincidiéramos en las canchas de fútbol amateur de categorías juveniles. Al término de mi partido, Rodrigo fue a saludarme, actualizamos información y recordamos aquella anécdota.

-¿Sigues rompiendo la decoración de tu sala?- Le pregunté sarcástico-
-Nunca más. De hecho eso me ayudó para mejorar mi puntería y marcar buenos goles. Mi secreto es visualizar jarrones, floreros y figuras de cristal en torno a la portería, de esa manera procuro atinar siempre al marco. - Me respondió con satisfacción-
-¿Y pegaron las figuras rotas, o te hicieron comprar unas nuevas? -Siempre tuve esa duda-
-Ni uno, ni lo otro. Pasado su gran enojo, mi madre entendió que solo eran cosas materiales -Concluyó-

Entendí que hay piezas rotas que deben de tirarse directamente a la basura sin ningún remordimiento.



ROSARIO.

Mucho tiempo atrás, diariamente por la tarde nos reuníamos en la cuadra los niños de entre cinco y seis años para jugar diversos juegos hasta que la oscuridad de la noche nos hacia regresar a casa.
A mitad de la calle vivía una muchacha muy linda, no sabíamos con exactitud su nombre, pero alguien de nuestro grupo de amigos nos dijo que ella se llamaba Rosario.

Rosario salía diariamente a la misma hora que salíamos nosotros. Bonita, arreglada y finamente peinada se sentaba en los escalones de la entrada a su casa, esperaba paciente a quien suponíamos que era su novio -un tipo que vestía siempre uniforme de policía-. La sonrisa de Rosario era enorme cuando lo miraba llegar, se podría decir que su felicidad se veía reflejada en una especie de aura; era en verdad una muchacha enamorada. Cuando su novio se marchaba, Rosario muy contenta nos llamaba para obsequiarnos caramelos que sacaba de una enorme dulcera; normalmente ella elegía una paleta y volvía a sentarse en los escalones para observarnos jugar, reír y pelear.

Aquel idilio era perfecto, incluso había el rumor en la calle de una próxima boda:  Yo ya me había resignado a extrañar los dulces regalados. Pero en una de esas tardes ocurrió entonces, que una patrulla se estacionó a mitad de la calle, de ella bajó precipitadamente Rosario que lloraba inconsolable, con su hermosa aura rota, con sus finos labios reventados y  con el corazón hecho pedazos... Ella estaba rota.
Con el rimel corrido por el llanto y el hilillo se sangre que corría por la comisura de sus labios Rosario entró a su casa azotando la puerta y la patrulla se alejo rechinando llantas.

No volvimos a saber de ella,  hasta que años después la mamá de una amiga nos platicó que encontró a Rosario trabajando en un Centro Comunitario de Ayuda para la Mujer. Nos contó que la vio muy bien. Supo que se había casado, que ya era madre;  y que era muy feliz orientando a las jóvenes.
De su ex novio, el golpeador,  refirió haberlo superado y que eso quedó había quedado en el olvido.

Entendí que Rosario logró unir las piezas de su corazón destrozado solo para hacerlo más fuerte.


Don Lázaro.

A la hora dela salida de la secundaria lo primero que nos encontrábamos cruzando la puerta, era el carrito de jugos de naranja de Don Lázaro; Él era un hombre de la tercera edad, de inseparables botas tamaulipecas rotas de las suelas  y de sombrero texano  perforado también por el tiempo.

Su carrito de jugos estaba hecho de madera y lucía destartalado; el letrero de su negocio era un juego de tablitas con letras pintadas en cada una de ellas, de tal manera que unidas entre sí se podía leer: "RICOS GUJOS DE NARANJA".

-"Ricos gujos de naranja"...¡Ja ja ja...! ¿Ya vieron eso? ¡Ricos jugos de naranja! ¡ja ja ja! - Se burló nuestro amigo Mauricio señalando el pequeño error-

-Ay sí, mucha pinche risa... " Ricos gujos de naranja"... ¡Pero bien que le entienden, pinches escuincles pendejos! - Contestó Don Lázaro, que a la distancia había escuchado a Mauricio, y la agarró parejo con todos en ese momento.
Mauricio paró de reír y de camino a nuestras casas, con vergüenza tuvo que soportar las burlas y el linchamiento amistoso.

Al día siguiente, y ya de manera seria, platicamos lo ocurrido. En general nos sentíamos apenados y nos propusimos ayudar de alguna manera a Don Lázaro: En el taller de estructura metálicas soldamos pedazos de solera para hacer un marco, del taller de carpintería obtuvimos una tabla para colocarla en el marco, y finalmente fuimos al salón de Artes Plásticas para hacer el diseño de un nuevo letrero que decía: "LOS RICOS JUGOS DE NARANJA DE DON LÁZARO". Adicional a eso, se realizó una pequeña cooperación de dinero con la finalidad de de entregársela al agraviado -pretendíamos recomendarle que usara ese pequeño recurso para la compra de un calzado nuevo-.

A la hora de la salida nos topamos con Don Lazaro y su carrito. Ángeles tomó la palabra y le dijo:
-Señor: Le ofrecemos disculpas por lo sucedido ayer, en verdad no fue intención de nadie hacer que usted se sintiera mal. Los muchacho hicieron este letrero para su carrito, esperamos que le guste porque lo hicieron de corazón-

Ángeles tomó un poco de aire -por aquello de los nervios- y prosiguió:
-Aparte y sin que se ofenda, nos cooperamos para darle un dinerito, no es mucho pero queremos ayudarle para que se compre una botas nuevas, algunos sabemos lo difícil que es caminar tanto con los zapatos rotos- Concluyó-.

Don Lázaro trató de darse un tiempo para mirarnos fijamente a los ojos de cada uno de nosotros y con su voz tranquila nos respondió:

-Miren escuincles, nadie es perfecto y de repente la regamos bien feo. Yo no fui a la escuela y lo poco que sé leer es por lo que me enseñó mi difunta esposa; de ella fue la idea de las tablitas con las letras, ella me acomodaba todo en el puesto y así anduvimos para arriba y para abajo hasta que a mi esposa se la llevo la diabetes...Ahora yo solito y tan sonso que soy, a veces no me acuerdo si va primero una letra o va la otra...o también es por la edad...Pero no pasa nada, ustedes no se preocupen, yo a mis tablitas no las cambio, y hasta que ya no pueda o el Señor me llame, así se queda mi letrero...Y de mis botas rotas, no se fijen ¡Sí tengo como diez pares nuevas en la casa! Lo que pasa es que estas son un regalito de mi hija, la que se fue para los Estados Unidos, ella me las mando hace un chorro de años ¡Y me va a traer más! nomas que no ha podido venir, pero luego en sus cartas me dice que vendrá un día de estos...Así que no puedo recibir su dinero...Yo a ustedes los veo a diario, y luego, luego uno se da cuenta de qué chamaco no almorzó, a quién no le dieron para gastar, a qué escuincle no le dieron para sus pasajes y ahí andan en el sol, quién sabe hasta dónde caminando, porque no hay dinero en sus casas...No me lo tomen a mal, pero no muchachos, gracias.- Nos terminó diciendo-

Don Lázaro sacó del carrito su costal de naranjas y las comenzó a repartir aventándolas a los presentes:
-Ora, ahí les va pa´la calor. La casa invita, ¡pero nada más hoy! ¡Y ya váyanse para sus casas chamacos carajos! ¡Orale!

Entendí que la entereza puede prevalecer a pesar de las piezas fragmentadas o rotas; y que cuando tiramos o logramos unir todo aquello que se rompe, que se fractura o que se estrella, formamos en el alma cicatrices que nos permiten continuar avanzando en el camino sin mayor demora.
































viernes, 30 de junio de 2017

MONOTONÍA VS TRASCENDENCIA



Hay un pájaro que elige siempre el mismo tramo de cable para posarse ahí durante un buen rato.
Otra ave, elige diariamente la misma punta de una cornisa para trinar animosa -indistintamente de que exista mal clima-.

Sobre la avenida abundan los mismos baches (a veces resulta grato reconocerlos), y cómo techo tienen a las conocidas copas de los árboles -que siempre será espectacular  poder visualizarlas-.

El mismo tráfico, los mismos autos, los mismos ruidos con sus mismos decibeles. Los mismos pórticos de las escuelas, los mismos cantos en honores a la bandera, los mismos niños distraídos que se creen enamorados y, comprometidos en la fila,  se toman de la mano.

Las mismas albricias dentro de las iglesias, el mismo perdón al inocente y al culpable.
El mismo temor de utilizar el GPS, o de no hacer uso de la intuición... La misma vaga sensación de estarnos perdiendo de algo.

La misma comedia, los mismos villanos, los mismos zapatos gastados, los mismos perpendiculares rayos del sol.

Las mismas ganas de huir, las mismas ganas de prevalecer. El mismo grito, el mismo camino.

Todo forma parte de un paisaje, de una estructura que ofrece bosquejos esenciales, y parecería no ser necesario profundizar en ello, detenerse un momento para apreciar si en todo existe algo bello, algo trascendente...algo fundamental.

Pasamos de largo por las laderas de las montañas, pero no distinguimos el frugal olor a campo.
Solo escuchamos ruido inteligible, discusiones, exigencias, quizá furia, corridos, reggaetón...
Miramos decenas de rostros difusos durante el día, pero al final del mismo no reconocimos si en cada uno de ellos existía dicha, necesidad o dolor.

Cada mañana la rutina hace fuerza tratando de que no se rompa la inercia de lo cotidiano, sin embargo, paralelo a ello se mantienen en calma los elementos que son sagrados: el amor, el conocimiento, la valentía, la entrega y la fe.
Elementos que nos permiten trascender más allá de la monotonía, emerger de los escombros donde nada cambia, donde todo es igual.
Entonces el reloj de arena avanza y la balanza se inclina a favor del constante cambio, encontrando nuevas rutas y diferentes ópticas; nuevos trajes y renovadas esperanzas; distintos antídotos e inéditas respuestas dentro de la misma ciudad; la de los mismos colores y la del invariable vacío.

El misterio de las flores que nacen y crecen en terrenos agrestes; es el mismo que el de la aves persistentes en las cornisas. Independiente del mal clima, animosas se disponen a trinar anunciando dulcemente que el día de hoy es bello, trascendental; parecen insinuar que si somos capaces de asimilar eso, nuestros mejores días pronto vendrán.


miércoles, 22 de marzo de 2017

EL AMIGO GUSTAVO





Un amigo -según la definición de la RAE-  es aquel con quien se disfruta algo en común. Es algo propicio, benigno, grato. Es un término para dirigirse a una alguien de manera afectuosa, aunque no haya propiamente una relación de amistad.

Bajo estos términos Gustavo Cerati es el amigo de millones; Es el fundador de La Ciudad de la furia, el diseñador de la música ligera y el creador de Los Juegos de la seducción.

En los años en los que no existían las redes sociales, miles adolescentes lo hicimos nuestro amigo.
En la era en la que no existía Spotify o dispositivos que viralizan canciones, Soda Stereo contaba con miles de reproducciones diarias en Latinoamérica.
Gustavo Cerati emergió para crear himnos eternos que sonaban en toda secundaria, en toda discoteca y en todo campus de universidad.

En algún momento de nuestra juventud, seguro que la mayoría de los pubertos quisimos ser como Gustavo: Un talentoso Rockstar:  frontal, contundente y desinhibido.

Gustavo fue un parteaguas del rock en español. Acerca de su trabajo hay un montón de críticas, alabanzas, premios y desprecios de los especialistas - críticas que no sirven para nada- al momento de disfrutar su legado.

Escuché sus primeras canciones en la radio "Espacio 59", percibí un estilo propio, algo diferente, un impacto que me impulsó a buscar sus dos primeros materiales editados en Argentina, y que solo conseguí en formato pirata en el Tianguis del Chopo.

Recuerdo el día que presenté mi examen de admisión a la preparatoria en el Palacio de Los Deportes. El foro estaba lleno a reventar. En medio de los nervios y de un mar de barullos, de algún lugar del foro surgió la música, sonó una canción reproducida en una radiograbadora introducida de manera clandestina; la primera estrofita de la canción sonaba así: "Yo te prefiero fuera de foco, inalcanzable. Yo te prefiero irreversible, casi intocable..." Reconocimos "Persiana Americana" dejamos de hacer aquello que estuviéramos haciendo, y sin darnos cuenta ya cantábamos al unísono el resto de la canción: "Tus ropas caen lentamente, soy un espía un espectador, y el ventilador desgarrándote, se que te excita pensar hasta donde llegaré..." Fue una comunión. El gran coro sonó tipo cántico de estadio; hasta que uno de los organizadores terminó la fiesta al ubicar y decomisar la radiograbadora.

Gustavo era un camarada que nos representaba absolutamente, sus líricas representaban a nuestra generación: Cuestionamientos, altas expectativas y la búsqueda de nuevos caminos.

Adoptamos a Cerati como nuestro Gurú; nuestro maestro de las cosas imposibles, el del séptimo día, de la primavera cero y de la fuerza natural.

Con el paso del tiempo, y de manera esporádica nos reuniamos con Gustavo y su banda; ya de manera formal en sus conciertos en el Magic circus, en el Auditorio Nacional o el mismo Palacio de los Deportes.

Al apagarse las luces Gustavo salía al escenario con su sombrero negro y su gabardina negra. Tomaba su guitarra con entusiasmo para saludarnos emocionado "¡Buenas noches México!" "¡Bienvenidos a los juegos de seducción!"...y la fiesta y la camaradería directa duraba aproximadamente dos horas...pero dejaba muy buenas sensaciones durante días.

Nuestros padres no comprendían nuestro gusto por esas canciones, pero hay algo importante de reconocer: El gran referente que es Gustavo Cerati en su trayectoria profesional: En todo momento grandioso. Monumentales presentaciones como testimonio de la pasión por su trabajo. En ello siempre dejó la vida.

Los amigos nunca se van.: prevalecen y trascienden a pesar de todo. Gustavo es un amigo genial que estuvo un buen rato entre nosotros, y tan osado como siempre, tomó su guitarra y se fue a explorar nuevos universos; no sin antes dejarnos su brillante legado en forma de una banda sonora que ameniza la vida de sus millones de amigos que -aquí en la tierra- lo seguimos escuchando cantar mejor que nunca.

Es en este punto, en el que de manera recíproca solemos pensar: ¡Gracias totales a ti!, querido amigo.